
Esta es quizás la más singular de las muchas obras que Eusebi Güell encargó a Gaudí y fue declarada monumento de carácter universal por la UNESCO en 1984, junto a otras dos obras del genial arquitecto, con lo que nos podemos hacer una idea de la belleza de este trabajo. En principio Güell quería que su finca fuese una "ciudad-jardín" como las que se hacían en Inglaterra para la burguesía rica de Barcelona. Dividió el terreno en 60 parcelas de entre 1000 y 2000 m2 y de forma triangular para adaptarse a la topografía del terreno. En la puerta principal, situada en la calle Olot, unos grandes medallones circulares con las palabras "Park" y "Güell" escritas con mosaico "trencadís" nos avisan que allí empieza el parque. A lado y lado de la entrada nos encontramos dos pabellones que nos hacen pensar en la casita de golosinas y chocolate de la bruja del famoso cuento Hansel y Gretel de los hermanos Grimm. Los pabellones, construidos entre 1901 y 1902, tienen planta ovalada con ausencia de ángulos rectos y su estructura se basa en forjados de viguetas de cerámica armada y bovedillas de ladrillo sustentados por muros de carga. En frente de la entrada una gran escalinata doble de dos tramos simétricos interrumpidos por rellanos nos acerca a la Sala Hipóstila y al teatro griego. Los dos tramos están separados por tres isletas de formas orgánicas: la primera a modo de gruta, la segunda con una cabeza de reptil saliendo de un medallón con la bandera de Catalunya, y una tercera en forma de dragón multicolor. El Park Güell podría ser utilizado actualmente como ejemplo ecológico de urbanización del terreno por su total respeto al entorno natural y por el reciclaje que se hizo en la construcción de la mayoría de mosaicos que podemos observar, ya que la cerámica provenía de desechos las fábricas.
Brais Vázquez
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